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Muriendo para volar

Iniciado por Blake Morrigan, 21 de Agosto de 2009, 21:12:49 PM

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Blake Morrigan

Buenas noches. La semana pasada trabajé en este cuento, que al principio no tiene mucho que ver con los sentimientos de ser un animal, pero lo que sí habla es del anhelo de libartad, tanto como un flamante halcón. Lean y disfruten (igual es largo, espero que se den el tiempo) :

"Muriendo para volar"


EL MUNDO ESTABA BAJO SUS PIES, mi padre era la estrella deportiva más grande de México y de toda América. Debido a sus grandes hazañas en el motociclismo, enorgullecía a la nación completa. Mi padre se llamaba Hernán Sandiego, pero prefería que lo llamaran "El Halcón" Sandiego y su leyenda será contada como el primer humano que logró volar por su mismo poder, porque le hizo un honor a su apodo. Desde los 22 años que logró adentrarse en el mundo profesional del motociclismo, se desempeñaba de forma magistral tanto en las carreras como en demostraciones temerarias en eventos patrocinados por empresas de telefonía y de bebidas energizantes. Los Skaters lo respetaban, los competidores de BMX se inclinaban ante él. El Halcón, solo con su moto, logró tener todo respeto del mundo de los deportes extremos en sus manos.

Nombraba algo de valor y se lo daban, miraba a una mujer y ella le daba su corazón. Sin embargo, conservaba una humildad que jamás dejó que los humos se le fueran a la cabeza, por mucho que volara, siempre tenía los pies en la tierra, aunque su más grande deseo no era la fama sino alcanzar su sueño: quería ser el primer hombre en volar. Nunca estaba satisfecho, ni con el dinero ni con su ejército de fanáticos que lo seguían a través de todo el mundo con la máscara blanca de luchador que caracterizaba al Halcón, se negó siempre a usar un casco, y fue por cosas del destino que nunca se accidentó en la cabeza. Su vida era la más fiel emulación de la de una estrella de rock, mujeres, bandas metaleras, fiestas, titulares en los diarios, se burlaba periódicamente de los periodistas amarillistas y todo le importaba un bledo, su humildad no daba para tanto en realidad, de alguna forma tenía que divertirse.

Con un camino hacia la gloria impecable, la máscara del Halcón se encontraba presente en todo México como un gran ídolo que comenzó desde los marginales barrios del distrito federal. Toda su gloria se debió al esfuerzo por sacar el nombre de su pueblo hacia adelante, por eso es que nunca se dejó influencias por la corrupción del ser humano común y corriente, es más, agradecía a Dios cada vez que le resultaba bien un salto o al romper una marca mundial, tanto por salir vivo como para dedicarle el triunfo a su difunta madre. Fue un monumento al esfuerzo, y un ejemplo para que los niños y adolescentes que lo admiraban.

"Si sus sueños siguen arrancando, no los dejen escapar", era lo que siempre decía y lo que me transmitió a mí, Penélope, su única descendiente, yo seguí mi camino como una doctora médica y estaba ya en la universidad cuando, los días más importantes de su vida ocurrieron. En medio de la carretera, en un viaje a Texas el cual viajó sólo en moto intentó hacer una maniobra para demostrarle que a sus 38 años no le tenía miedo al destino. Divisó un camión que cargaba dos vagones, las ruedas eran de gran diámetro y encontró una oportunidad para que el helicóptero que lo seguía desde el cielo grabara su truco, la idea era pasar a toda velocidad debajo de la carga tres veces inclinándose en un gran ángulo. De su mochila sacó su máscara, colocándosela sin problemas. Era hora de actuar, se acercó al camión a toda velocidad logrando pasar una vez debajo de este, iba por la segunda, se distrajo un momento cuando vio despegar una enorme ave desde lejos, trató de no darle importancia y pasó nuevamente. Sin embargo, el Halcón Sandiego se sentía extraño, un leve dolor de cabeza, aguantó ese dolor, hasta que perdió el equilibrio por un momento, tomó el volente para nivelarse hasta que vio pasar nuevamente al ave, despegando en el mismo lugar como efecto de deja vú. El Halcón cerró los ojos perdiendo totalmente el control de la moto por un enorme dolor de cabeza que llegó hasta paralizarlo. El accidente no pasó a mayores, pero el salto que el motociclista sufrió y la explosión de la moto causaron que el video que el helicóptero grababa saliera en los noticieros en lugar de un video clip.
El Halcón pasó en coma durante varias semanas en el hospital general del Distrito federal. Estaba aterrada, y por eso el hospital junto con la universidad me dio autorización para cuidarlo y vigilarlo durante todas esas semanas. Para que sintiera que estaba en casa, le adorné la habitación con sus recuerdos más preciados, cuadros, fotografías, sus videos, y un equipo de música con sus álbumes preferidos. No era fácil enfrentar esto para mí, ni mucho menos será para él cuando el médico le diga que ese dolor de cabeza es solo la antesala para un tumor cerebral, que probablemente acabe con su vida de aquí a un año. Tenía miedo de su reacción, sé que es una persona fuerte, pero me apena que en su vida aún no haya alcanzado la gloria que el mismo buscó durante toda su carrera. Durante todos esos días me quedé esperando a que despertara, por más cruel que pareciera la noticia, debía saberlo de todas formas, solo el destino sabrá que hará él con su carrera.

Fue en los inicios de su última primavera cuando en una mañana despertó, repentinamente como si tuviera una pesadilla. "¿Qué pasó? ¿Qué le pasó a la moto?" fue lo primero que dijo y sintió su calva "¿Qué me pasó?" comenzó a perder el control, no sabía lo que le sucedió, quería respuestas de inmediato y gritó cuando en un reflejo se vio a sí mismo sin pelo en su cabeza. Yo sentí sus gritos y corrí hasta la habitación, por fin lo vi despierto y estaba furioso. Procedí a calmarlo y le expliqué todo, lo que sucedió con la moto, con el camión y porqué estaba en este estado. Comenzó a calmarse, se acostó con su cabeza sobre la almohada mirando hacia el techo, y luego clavó la vista en la gran ventana que tenía frente a él. Un gran árbol cubría la ventana, sus hojas estaban creciendo y vio a través de su imaginación que el mismo halcón se posaba en las ramas sin ningún problema, el cual ave lo observaba fijamente a los ojos, El Halcón Sandiego, tuvo la premonición que estaría dispuesto a tomar como el último desafío de su vida.
"Tengo cáncer ¿es eso verdad cariño?" me preguntó tomándome la mano. Yo iba a aclararle el tema, pero no pude hablar, porque él lo supo primero. "No tienes que explicarme nada hija, lo entiendo y no te preocupes por mí. Ahora sé lo que tengo que hacer y sé que tú debes seguir tu camino, mientras que yo tengo que dar mis últimos pasos". No tenía ni la más mínima idea de lo que hablaba ni tampoco el porqué miraba tanto hacia la ventana, pero me asustaba. Se quedó en silencio por un momento, me observó y más de una lágrima soltó "¿Cómo está tu madre?", me preguntó entre sollozos, aún no sabía de lo que hablaba, ella había muerto hace 4 años y me limité solo a abrazarlo. Él me lo recibió y me preguntó por el diario, quería leerlo, quería saber qué había sucedido y qué era lo que los periodistas escribían de él, fue muy raro, ya que mi padre odia a los periodistas. "Sé que no suelo leerlo, pero ya es hora de que aprenda a perdonar ¿Me lo puedes hacer llegar?". Le hice caso, caminé hacia mi bolso donde había dejado mis cosas y las de mi padre, encontré el diario y se lo pasé.

Lo hojeaba sin ningún asco, encontró una noticia sobre su estado y se enteró de todo. Pero en parte, algo lo hizo enfurecer, un párrafo de la noticia decía que para el Halcón Sandiego ya era hora de retirarse. "Estos periodistas, creen que son los managers de uno. Yo les enseñaré lo que un enfermo de cáncer puede hacer y estoy seguro de que será algo que ni los más grandes rivales míos podrían hacer ni con la mejor salud del mundo". Sentí miedo nuevamente, pensé que había enloquecido. "Hija" me dirigió la palabra de forma seca, pero decidida. "Estoy consciente de que moriré en unos meses más y, diciéndote la verdad, no quiero morir así. Así que te pido un último deseo: déjame volar" esas palabras no salían de su boca, provenían de su corazón, en la mirada penetrante de sus ojos veía como sus ansias de libertad estaban enjauladas en la pena, era su último deseo y, al igual que las aves, debería dejarlo libre.

Mi padre comenzó a hojear el diario nuevamente hasta que encontró una foto del Gran cañón, que se encuentra al sur de los Estados Unidos, me lo mostró diciendo: "El gran cañon, volaré sobre él y lo saltaré. Y si no lo logro..." Ya me estaba asustando de verdad, definitivamente perdió la razón. "Si no lo logro, volaré igual, solo debes confiar en mí y recordar a tu madre". Permaneció tranquilo aún con la gran negativa que le di, se reía a carcajadas, mientras lo regañaba. "El problema con todos ustedes es que se dejan llevar por todo lo que los medios les dan, tienen el prototipo de vida que el sueño americano es, lo alcanzan, pero se olvidan de los sueños. Penélope, tu ya tienes tu vida, tu novio te quiere demasiado y mírate, tienes un añillo y te casarás en un futuro. En cambio yo, yo solo quería ser un halcón para volar sin nunca más aterrizar. ¿Porqué ustedes no hacen lo mismo? ¿Porqué se prohíben a ustedes mismos lo que la libertad es?". A mi padre siempre lo han tildado de loco, y sus fanáticos no son la excepción, esto es demasiado, no tengo otra alternativa que concedérselo, a nadie le gustaría morir por dolor por procesos de quimioterapia. Sin embargo, estamos hablando de acabar con su vida. Una eutanasia extrema. "¡Me gusta cómo suena eso! ¡Me niego a morir en cama!".

Luego de que los doctores, el hospital completo junto con la prensa, sus fanáticos y la liga de motociclismo se enterara de su recuperación temporal y de lo que tenía pensado hacer, se levantó nuevamente la polémica de la eutanasia. Legalmente el último deseo de mi padre no fue concedido, lo consideraban una barbaridad, algo inhumano. Sin embargo "Rompiendo la ley" era su lema y canción favorita, amaba a Judas Priest. Muchas discusiones se levantaron, unos lo apoyaron, otros lo tildaron de loco. Y con respecto a mí, estaba nerviosa, porque yo era el centro de las entrevistas, se preguntaban de lo que iba a suceder conmigo y con mi pronto matrimonio. Obviamente no di dato personal alguno, ya que no debería interesarles en lo más mínimo, también odio la prensa, y mucho más a la amarilla.

Los dolores en todo su cuerpo eran algo que aparecerían tarde o temprano, y es por eso que escapó del hospital para entrenar y practicar su salto. Junto con ingenieros y los de su equipo, analizaron cómo podría El Halcón saltar el Gran Cañón, fueron en persona a comprobarlo, y difícilmente dio resultado. Tendría que alcanzar una velocidad mayor a 250 km/h si desea saltar justo en el borde, aún así sería peligroso. "Señores, recuerden que lo que deseo es demostrarle al mundo que puedo volar", todos le decían sí a él, asumiendo de que iba a fallar igual, pero no quería matar su ilusión, ya que su testamento ya estaba escrito. "Y si resulta volaré igual, recuerden compañeros: Yo soy el Halcón". Su equipo se reía de él, pero también junto con él, nunca habían conocido a un hombre que se riera tanto de la muerte, para el Halcón, la muerte era solo una víctima de sus burlas.

Semanas después de que la polémica y los acuerdos legales junto con los morales surgieran entre ambos países, lograron hacer que el Halcón salte el Gran Cañón, sin embargo, no tenían derecho a transmitirlo, ni que hicieran un evento en el mismo lugar, así que sus fanáticos debían permanecer mínimo a 5 kilómetros de sus extremos. Pero eso no fue excusa para que todos sus fanáticos mexicanos se acercaran en ese día, el día en que mi padre, le dé el último saludo a la muerte. La prensa estaba amontonada alrededor de las cercas que separaban al Halcón del público autorizado a presenciar el acto. Entre ellos estaba yo, tomando la mano de mi novio, y con lágrimas en mis ojos. Faltaba poco para las 6 de la tarde, la hora en punto en donde mi padre bajará desde la rampa que le dará la velocidad para saltar con suficiente velocidad para elevarse y volar, como él decía. Todo lo que había a mi alrededor ocurría en cámara lenta, el equipo de mi padre permanecía en silencio, los periodistas no dejaban de sacar fotografías, y el padre José, el mismo que me dio el bautizo bendecía a mi padre, orando como si fuese la función de los enfermos. Desde la vista de mi padre, se aseguraba de que todo estuviera listo. Miró a sus fanáticos, saludándoles desde lejos y recibiendo un gran grito de parte de ellos, a los periodistas, que les dio el insulto final con risas de respuesta, a su equipo, que les otorgó un pulgar y un asentamiento de cabeza por respuesta, y finalmente a mí, soltó una lágrima y me lanzó un beso. Miró a su objetivo, divisando una vez más al halcón blanco que lo asechaba. El Halcón Sandiego sonrió, se colocó su característica máscara de luchador y prendió el motor miró hacia su destino y aceleró, mi padre comenzó a reír y yo no, me negué a ver lo que iba a suceder apoyando mi cabeza en el pecho de mi novio para sentirme protegida.

Unos metros antes del borde de la rampa, mi padre reía, y su moto ya había alcanzado la velocidad suficiente para llegar hasta el otro lado. Al igual que un halcón, despegó hacia el aire, al ver su moto en los aires sentía que todo corría en cámara lenta, desde su punto de vista, imaginé que se sentía pleno, aunque no todo estaba bien, iba demasiado rápido. Todo el mundo guardó silencio, y al escuchar ese silencio, rió con más fuerza. En los aires, el halcón que supuestamente lo observaba todo el rato se acercaba a él, y mientras lo tenía en vista, arrojó su motocicleta a un punto del borde para no llegar al otro extremo. "Estoy listo para volar mi amor", dijo en voz baja mirando hacia atrás. Se preparó para el impacto, estiró sus brazos y cayó justo en donde la moto se dirigía, finalmente cayó al fondo del cañón al mismo tiempo que su moto, resultando en una gran explosión en donde dos radiantes halcones salieron disparados desde el fuego como un fénix renaciente. El caos se desató, el mundo quedó en silencio, todos los equipos de seguridad fueron a su rescate, sus fanáticos lloraron, los periodistas comenzaron un interminable trabajo sobre este accidente. Se realizó una gran investigación durante los días siguientes. México estaba de luto y yo estaba destruida, debía asumir que jamás volvería a sonreír, más que por la muerte por la locura de mi padre fue porque jamás encontraron su cuerpo.

Ha pasado cinco años desde aquel suceso, y el país aún lo recuerda. Ahora estoy casada junto a mi novio, pero mi tristeza aún no se calma. Ya que cada cierto tiempo reviso su monumento, un epitafio escrito en mármol en el fondo del gran cañón. Dejo un ramo cada vez que vengo, pero solo por esta vez, al retirarme del área veo que un par de halcones están posados en el jeep con el que me dirigí hacia acá. Al acercarme al auto se alejan volando pero uno de ellos llevaba algo en sus garras y lo suelta antes de despegar. Quedo anonadada al ver que era la máscara de mi padre, con una nota adentro escrita con sangre: "He cumplido mi sueño, porque ahora soy libre, y puedo volar como el halcón que siempre fui". Sorprendida, observo al par de halcones volando en el cielo, desapareciendo entre la luz del sol en las nubes. Y así, una vez más, volví a sonreír.


Autoría de B.Morrigan

AkoMi

Wow, que decir... un texto muy bien logrado, ortografía y redacción excelente... y una muy buena metáfora de la libertad, como planteamiento de como la vida no debiera de escapársenos sin cumplir antes nuestros deseos y sueños.
Ojalá sigas publicando tus creaciones por estos lados, es agradable leer textos como estos.
 =^^=

Ares

Simplemente increíble... acabo de leerlo y en verdad lo disfrute mucho. Muy buena redacción y ortografía http://www.furry.cl/public/style_emoticons/<#EMO_DIR#>/biggrin.gif\' class=\'bbc_emoticon\' alt=\';)\' />

Blake Morrigan

(Me siento algo incómodo revivir este tema y más si es para que los demás lo lean también pero...)

...Hace tiempo que no me metía acá, y por ende no me había dado el tiempo para ver los comentarios. Aunque haya sido un texto largo y pocos comentarios igual les debo agradecer enormemente por leerlo. No he posteado más porque estoy tratando de describir textos más largos y más "épicos". Aún así, muchas gracias Akomi y muchas gracias Ares!

Saludos!

AkoMi

De nada! Pues se esperan sus textos por estos lados, en verdad :3
Podrías hacer, quizás, para que no se vean tan largos y pudieran dar "flojera" leerlos aprimera vista, dividirlos capítulos, como lo hace Ares... no sé, es una idea ^^ De todas maneras, tienes mucho talento para esto =D
Ánimos!

=^^=