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La chica del Desierto

Iniciado por Patch Katz, 21 de Febrero de 2009, 01:16:00 AM

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Patch Katz

Esta es una "pequeña" historia que escribi en Frutillar, con el personaje de un amigo argentino como principal... espero les guste :3

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[indent]Era un día relativamente cálido en la ciudad de Pravdazhe Novaskiy. Un viento de unos 70kph soplaba desde el norte sobre la nevada estepa, con unos 25° bajo cero. Un par de semiorugas recorrían una carretera cercana, desde la ciudad a una base de la marina dáltica. Ambos vehículos eran de techo descubierto y sin calefacción, pero los ocupantes iban abrigados adecuadamente, a excepción de uno. A pesar del grueso abrigo de pieles que tenía encima, Intisar sentía el frío calándole hasta los huesos. Los demás conversaban, casi a gritos para oírse sobre el rugir del motor, pero ella no tenía ningún ánimo de conversar. Se sentía desilusionada por su situación; la Unión Dáltica aceptó recibir un invitado del Imperio Albornoz para visitar algunas instalaciones de la Fuerza Aérea, a cambio de hacer lo mismo con un piloto dáltico, con el que se encontraría en Dengrado para finalizar el establecimiento de un pacto entre ambos países. Ella esperaba que le mostraran las facilidades en la zona desértica del territorio, las mejores de las que disponía el Ejército. Pero nunca imagino que la llevarían a las gélidas tierras del norte a ver las bases de las fuerzas aeronavales, instaladas en las islas del océano ártico.
Finalmente, a lo lejos, se divisaba una estructura de hormigón de unos dos pisos, cuadrada y con ventanas pequeñas. Mientras los vehículos se acercaban, se pudieron observar un par de puestos de ametralladoras en el techo, y un cañón en el frente. Ambos vehículos se detuvieron junto al cañón, y al bajar, Intisar notó a los operadores hablando felizmente junto a una fogata, sobre la que colgaba una olla. Los cuatro soldados portaban unos rifles parecidos a los HK G3, pero algo modificados. Todo hacía parecer como si estuvieran en guerra, pero nadie actuaba como si fuera así.
-Una pregunta, amigo- le dijo ella a uno de los soldados del semioruga, -¿Por qué tantas medidas de seguridad en tiempos de paz?
-Hay una amenaza constante de la guerrilla aquí- le respondió él. –Ya casi han desaparecido, pero aun hay grupos aislados operando por ahí.
Sin decir más, Intisar siguió al grupo, que entró al edificio. Que tipo de guerrilla  tienen aquí que necesitan un cañón para defenderse, pensó ella. No tenía idea de la magnitud de las guerrillas en el país antes de la guerra civil que puso al Kommandant Danyl Nadel a la cabeza del Estado. Ahora, las guerrillas estaban limitadas a lugares aislados, y su número de efectivos bajaba considerablemente, debido a la campaña de eliminación final de los grupos irregulares.

Una vez en el edificio, Intisar pudo quitarse el abrigo que tenía encima, desenroscarse la bufanda y colgar su sombrero de piel. Hacía bastante calor allí, suficiente para sentirse a gusto.
Ella y los demás oficiales que venían se sentaron en una mesa rectangular, bastante larga. Intisar asumió que comerían pronto, ya que sentía el olor a comida caliente desde alguna parte. Uno de los oficiales, un lobo bastante joven, se levantó y dio unas palabras mientras un soldado comenzaba a servir una bebida transparente a la gente en la mesa, incluyendo a Intisar. Una vez que el oficial terminó su discurso, ofreció un brindis por la invitada. Todos tomaron sus vasos y los alzaron exclamando "Zhturszyzhe!", "Al ataque". Intisar observó que todos tomaron la bebida al seco, y ella lo hizo también. Lo primero que sintió fueron los vapores que emanaban del líquido entrando por su nariz y causándole algo de irritación. Aun así lo bebió al seco, como los demás. El licor le bajó lentamente por la garganta como una bola de fuego, pero ella se esforzó en no demostrarlo frente a los anfitriones.
-Que le pareció nuestra especialidad, Dynniszhiy Annat- preguntó un comisario del Ejército, o al menos eso creyó ella por una tira en su uniforme que decía Kmsar.
-Es algo fuerte- afirmó ella, -pero debo admitir que me despertó.
-Lo preparamos aquí mismo- dijo el oficial, orgulloso, -el mejor licor de bayas y savia de pinos de la región. Nuestra versión invernal del Pachsiy.
Intisar sonrió, pensando en como demonios se podía hacer un licor tan fuerte con eso. Iba a preguntarle sobre el tema cuando entraron dos oficiales con bandejas llenas de platos de humeante sopa caliente que sirvieron a los comensales. La invitada se preguntaba como haría para salir del edificio mas tarde, ya que aun quedaba una hora de viaje hasta uno de los fiordos que utilizaba la marina como base aeronaval.
Durante el almuerzo, surgió de nuevo el tema de las guerrillas dálticas
-Sucede que las guerrillas normalmente son grupos que fueron apoyados por algún gobierno, que al ser derrocado, quedaron fuera de la ley- explicaba un Koronnel de edad algo más avanzada. –Ellos siguen luchando luego, para recuperar el poder que perdió su gobierno, pero a la larga terminan luchando por sobrevivir.
-Ya veo- dijo Intisar. -¿Y que grupos quedan en esta área?- preguntó.
-Se hacen llamar los Murmezhiy- indicó otro oficial, antes de beber otro sorbo de su vaso. –Una guerrilla de izquierda que luchó contra el legendario DaltikMariskal Higgins después de tomar el poder de toda esta región y declararla nación independiente. Higgins los derrotó, ordenó ejecutar a toda la plana mayor y la reemplazó con oficiales de su confianza para controlar la guerrilla en beneficio del país. Tras su muerte, la guerrilla luchó una guerra civil contra dos gobiernos federalistas y apoyaron el golpe del Mariskal León Tysdale. Cuando nuestro Kommandant Nadel se levantó contra la dictadura de Tysdale, la guerrilla nos dio muchos problemas, pero no interfirió con nuestro golpe. Ahora son grupos dispersos por los bosques y montañas de la zona.
-Que historia tan turbulenta- comentó Intisar. Realmente le sorprendía como un país así podía mantener su economía y nivel de vida de la población al nivel que está. –Una ultima duda- continuó ella -¿Qué tipo de armamento maneja esta guerrilla?
-A la larga aprendimos a esperar cualquier cosa de ellos- dijo un joven soldado. –Por lo general atacan con infantería de asalto, morteros y casualmente una o dos tanquetas viejas, pero la semana pasada derribamos un helicóptero con sus insignias. También han usado artillería de largo alcance contra poblados cercanos a Pravdazhe Novaskiy, pero nunca alcanzaron impactos importantes antes de que tomáramos sus posiciones de tiro.
Esto de las guerrillas no dejaba de sorprenderla. Ella sabia de grupos errantes de guerrilleros cerca de la capital, pero pensaba que no eran más que ladrones de caminos o cosas así; mas nunca hubiera pensado que pudieran ser capaces de organizar cosas tan grandes como el intento de independencia de un territorio dentro de un país tan experimentado en las artes de la guerra, pero pronto consideró la enorme extensión de tierra que era este país, y lo difícil que debía ser para el Ejército controlarlo. Por otro lado, el Imperio no enfrentaba amenazas internas serias en mucho tiempo, y si surgieran, seguramente su ejército no estaría del todo bien preparado para combatirlas; pero confiaba en que el pacto que se consolidaría entre ambos países tras su visita sería suficiente para obtener el apoyo de los dálticos si se diese tal situación.

Luego de una hora, Intisar lamentó tener que dejar ese edificio y salir a la helada tundra, pero si salían más tarde, se haría de noche en el camino y terminaría congelándose, con las temperaturas de 40°C bajo cero después de marcharse el sol. Con el enorme abrigo de piel encima, su figura quedaba totalmente escondida, pero le sorprendió que los soldados en el edificio no le clavaran la vista al quedar con su uniforme de vuelo, sin el abrigo. Seguramente el frío y las atrocidades de la guerra ya eliminaron esa parte de sus preocupaciones; quizás muchos ya estuviesen casados o tuviesen amantes en Pravdazhe Novaskiy. No eran como aquel joven dáltico que conoció allá en su país... ¿Cuál era su nombre?, pensó ella, ¿Spatter? ¿Splinter? Difícil recordar un nombre tan extraño, pero empezaba con S. Se formó un estereotipo del hombre dáltico tras conocerlo en esa heladería; pero esa imagen fue destruida cuando llegó a Dengrado. Él era un joven alegre, cómico y atrevido pero bastante cortés. También era algo inocente para ser un soldado, y tal vez hasta ingenuo. Eso por no haber pensado en que sacar ese cuchillo dentro de una heladería llena de familias le traería problemas. Siempre se preguntó si le creyó cuando le entregó la dirección falsa donde podría encontrarla. Recordando ese día, no se dio cuenta que ya estaban en la carretera, cruzando las nevadas estepas siberianas. El ambiente dentro del semioruga estaba mucho más apagado que en la mañana; aún digiriendo el abundante almuerzo de las tres, muchos de ellos estaban soñolientos, si no se habían dormido aún. Ella también quería dormir, pero hacía mucho frío, y el ruido del motor era muy fuerte. Además, no acostumbraba viajar en vehículos tan rústicos; ni el transporte público, en cualquier parte, era tan malo como esto. Trató de pensar nuevamente en su hogar, pero no podía sin recordar a ese joven que conoció en la heladería. En las tres semanas que había estado en la Unión Dáltica, se dio cuenta de algo que no había pensado antes, o que quizás no quiso admitir: le gustaba llamar la atención de los hombres que había a su alrededor. En la UD, los militares que la había estado rodeando no la miraban como lo hacían los rupianos; aquí la miraban a la cara, nunca escuchaba cuchicheos a sus espaldas y nadie le daba indirectas de doble sentido. No había Sparks que se fijaran en ella, pensó, aún tratando de recordar ese nombre. Anhelaba volver a casa, ver a su hermano y darle un fuerte abrazo. Seguro le gustaría el gorro de piel que le dieron en Dengrado, o quizás pueda apreciar una botellita de Pachsiy mejor que ella. De pronto se encontró soñando con él; veía su cara alegre, reencontrándose en el aeropuerto, luego de que bajara del avión; pero al acercarse, los detalles en su cara cambiaban hasta asemejar el rostro del dáltico de la heladería. Se despertó de un golpe y sacudió la cabeza; no entendía que demonios ocurría con ella. Comenzó a pensar que tenía sentimientos ocultos sobre él, pero se forzó a negar esto inmediatamente. Simplemente no podía–
-¡Guerrilleros por la derecha!
Los semiorugas aceleraron bruscamente mientras las dos ametralladoras de cada vehiculo abrían fuego. Las balas comenzaron a zumbar y rebotar contra el blindaje del transporte, asustando a Intisar. Los demás hombres en el interior se aferraron a sus rifles. De pronto, uno se levantó y disparó su rifle por encima del costado del APC descapotado. Luego de unos tres o cuatro tiros, volvió adentró mientras otro repetía la acción. Intisar se asomó por una portezuela para ver hacía afuera; la visión no hizo más que aumentar su terror. Decenas de hombres armados corrían hacia el convoy desde un bosque adyacente, gritando y disparando. Un hombre disparó un RPG, que voló directo hacia su transporte, y ella se agachó instintivamente. Sintió una fuerte explosión y una onda de calor. Pensó que el RPG les dio de lleno, pero cuando abrió los ojos, vio que el vehiculo seguía intacto. Entonces intentó controlarse; estaba entrenada para combatir en tierra, sabía manejar casi cualquier tipo de arma con destreza, y no estaba sola. Sin embargo, a pesar de su adiestramiento, nunca había estado en combate abierto, mucho menos en tanta desventaja: estaba desarmada, dentro de un vehiculo en una carretera abierta y rodeados de guerrilleros que portaban armas antitanques. Se dominó rápidamente y comenzó a pensar en las variantes de su situación. Observó su alrededor y notó que el rifle del conductor estaba a mano; lo tomó inmediatamente, levantándose en el mismo movimiento y girando sobre su cadera con el rifle en alto. Comenzó a disparar contra la masa de soldados, dando casi todos los tiros en su blanco. Luego de vaciar el cargador, volvió al interior del semioruga y preguntó por más municiones. Alguien le indicó una correa con unos estuches, antes de levantarse a disparar. Intisar tomó la correa y sacó un cargador. El mecanismo de recarga era el mismo que el de los HK G3, así que no tuvo mayores problemas recargando. Se levanto nuevamente y abrió fuego contra los guerrilleros, que ya se retiraban. Una mano la agarró del abrigo y la arrojó de vuelta al interior.
-Desde este ángulo, si uno de ellos se da vuelta y dispara, tendría muchas posibilidades de matarte- le gritó el soldado que la había tomado. Ella se sentó y lo miró con los ojos perdidos, recordando nuevamente a Spots; seguramente él la hubiese hecho entrar a la primera vez, y ella lo habría golpeado en el estomago para levantarse nuevamente y disparar. Si la hubiesen herido, él la habría atrapado al caer y la cubriría con sus brazos; también le revisaría las heridas y –
Sacudió su cabeza y se golpeó la frente con la palma. Tenía que sacarse a ese hombre de su cabeza; ni siquiera podía recordar su nombre. Ese asunto solo fue uno de muchos similares: un desconocido que se le acerca, atraído por su físico, cree que con un par de cumplidos y un favor podrá –
-Dynniszhiy Annat, ya llegamos- le dijo alguien.
Ya estaban en su destino: un enorme recinto militar, cubierto de nieve y hielo. Intisar se paró al interior del semioruga para ver mejor, mientras pasaban por entre los edificios del aeródromo. Había por lo menos 7 hangares allí, todos con gran actividad alrededor; aviones moviéndose, camiones llevando motores y bidones de combustible. Tres aviones de combate, bien armados, despegaron uno tras otro, seguramente de reconocimiento armado.
El transporte se detuvo junto a unas barracas y todos bajaron. Entraron a un edificio grande de ladrillo gris; las habitaciones de oficiales. Intisar notó que oscurecía tarde allí, ya que eran las 11pm y parecían las 7. Los hombres se fueron a unas barracas cercanas, y los 4 o 5 oficiales entraron a una especie de recepción.
-Le asignaremos una habitación ahora, para que pueda descansar Dynniszhiy Annat- le dijo un oficial que estaba en la entrada. Abrió el cajón superior de un estante y sacó un par de llaves. Le entregó una a ella y guardo la otra. –Sígame, por aquí- le dijo a continuación.
Intisar caminó tras el oficial, considerablemente más bajo que ella, hasta llegar a una puerta. Ella abrió la puerta con sus llaves y entró, mientras el hombre se despedía. La habitación era de 3 ambientes, con un dormitorio, un baño y una salita de recepción, por donde se entraba. Le agradó el lugar, pero aún no tenía sueño, así que salió a dar una vuelta por los pasillos.
Tenían un color blanco amarillento que resultaba agradable a la vista, sin hacer parecer que estuviese viejo o manchado. Subió unas escaleras hasta el segundo piso, donde había habitaciones aparentemente más pequeñas, ya que las puertas se hallaban más juntas que abajo. Mientras caminaba, se sentía observada, seguida, como si sus pasos fuesen registrados uno por uno. Tras unos segundo, se dio cuenta que no estaba sola allí; se dio media vuelta velozmente.
Vacío.
Se prestaba a dar la vuelta nuevamente cuando un par de manos le cubrieron los ojos y alguien dijo:
-Adivina quie–
Intisar no se detuvo a terminar de escucharlo; dio media vuelta, agachándose, y le dio un feroz puñetazo en el estomago al sujeto. Este se desplomó, jadeando para respirar. Los ojos de la chica se abrieron redondos cuando vio el rostro del tipo: era Spots, o Sparks, o como sea que se llamara: el dáltico que conoció en la heladería, allá en el Imperio.
-¿Estas bien?- pregunto Intisar, preocupada.
-C-claro- dijo él –solo que me golpe-peaste fuerte, n-nada más.
-Lo siento,- dijo ella y puso cara de duda. -¿Cuál era tu nombre?
El chico se reincorporó y respiró profundo; no fue tan fuerte después de todo.
-Indiana Spikes, que buscó heroicamente el cuchillito que me hiciste entregar al museo- bromeó él. Ambos rieron y luego hubo un silencio. Los dos se miraron un segundo y luego desviaron sus ojos a un lado.
-Por cierto- finalmente habló Spikes –creo que me diste una dirección equivocada cuando nos separamos allá en tu ciudad; nadie te conocía en ese lugar.
Era más ingenuo de lo que creía, pensó ella.
-Quizás- respondió la chica, reprimiendo una sonrisa. Nuevamente se encontraron en silencio, pero esta vez intisar habló, aunque solo para despedirse.
-Quizás te vea mañana- dijo Spikes -¿en que habitación estas?
Intisar le mostró el número de la llave de su habitación y él le indicó la puerta de la suya, a dos pasos de donde estaban. Se despidieron y partieron a sus dormitorios.

No fue si no hasta que se recostó que Intisar procesó la sorpresa. Ahora tenía sentimientos contrapuestos; una parte suya quería envolver a Spikes con sus brazos y besarlo, pero la otra no podía esperar a estrangularlo. Por ahora, se limitaría a mantenerse en el medio y no causar problemas; debía ser profesional y no permitir que este fantasma del pasado la disturbe. No estaba de vacaciones, sino representando a su país en un importante proceso de negociaciones. Se durmió pensando en el itinerario del día siguiente: la pasearían por la base, mostrándole aviones, armas, equipo e instalaciones, y para la tarde volaría con un piloto dáltico en un avión multi-rol. En la noche tendrían una cena típica dáltica y partirían al día siguiente. Tratando de imaginar como sería una cena típica allí, Intisar finalmente se durmió.

Intisar no podía creerlo. El sol brillaba fuerte sobre la base; el frío incluso era soportable sin el abrigo. Ya le habían mostrado el despliegue de aeronaves; desde los viejos Yak-3 de apoyo cercano y control de tráfico aeronaval a los más nuevos cazas a reacción de fabricación nacional. Al final del recorrido llegaron a un avión grande, parecido a un MiG-29, pero claramente distinto. Parecía más recto y aplanado, con alas más grandes y un plano de deriva doble más angulado.
-Y este es nuestro Fo 54B- indicó el comandante de la base, Kommodoriy Feliks Dnettev. –Mach 2.3; 16 puntos de carga; capaz de llevar a cabo misiones de superioridad aérea, intercepción, patrullaje de largo alcance, reconocimiento armado, ataque y apoyo aéreo. Tiene un rango de combate de unos 1600kms con depósitos extra, y volará con cualquier cosa que se le eche; desde combustible de aviación, pasando por nafta, hasta aceite de cocina. Es la joya de nuestra fuerza aérea.
El avión era realmente imponente, con todos los misiles que tenía cargados. El camuflaje aumentaba más el aspecto agresivo del fuselaje, que era una mezcla del F-18 y el Su-34. En las puntas de las alas había pods, seguramente de equipo electrónico o dispensadores de bengalas y chaffs.
-¿Subirá ahora a la cabina o esperará a la tarde?- preguntó Feliks, curioso.
-¿Cómo? ¿Este es el avión que volaré más tarde?- preguntó ella, sorprendida.
-Por supuesto, Dynniszhiy Annat- replicó él, -no pensó que volaría un avión que tendría cualquier otra fuerza aérea, ¿o si?
Intisar le encontró la razón. Ella haría lo mismo si tuviese que elegir el avión que volaría el dáltico que esta allá en el Imperio ahora. Ojala él se este quemando en él calor del desierto, pensó.

La cabina era distinta a mucho de lo que había visto; cuando se enteró de que era diseño dáltico, imaginó que la cabina no sería más compleja que la de un MiG-21, pero se llevó una sorpresa con el despliegue de interruptores, luces y medidores del panel de control, además de las tres grandes pantallas táctiles de disposición de información. El interior de la cabina estaba pintado en azul grisáceo, y el asiento era muy cómodo, con el acolchado forrado de cuero y un ajustador para la forma del asiento a un lado.
Intisar se puso a jugar con las pantallas, teniendo cuidado de no tocar nada que la hiciera estallar en pedazos; con estos dálticos, nunca se sabe, pensó. Con el manual sobre sus piernas, comenzó a familiarizarse con los controles. Las inscripciones se encontraban en cuatro idiomas, así que no tenía mucho problema ubicando controles específicos. Descubrió los usos de las tres pantallas; la de la izquierda disponía la información del avión: control de flujo de combustible, elevación de los flaps, control de daños, activación de frenos de aire, etc. La pantalla derecha mostraba lo correspondiente al armamento: disposición de las armas, contador de munición, configuración de lanzamiento múltiple de bombas o cohetes, dispensador de bengalas y chaffs, entre otras cosas. Finalmente, la superior hacia de indicador de blancos: servía para mostrar blancos terrestres seleccionados por computadora, a través de un radar de escaneo de objetivos. De esta manera resultaba más fácil seleccionar el arma adecuada para atacar dicho blanco. Este sistema resultó bastante curioso para Intisar, y de hecho le agradó. No sabía que los dálticos habían alcanzado tal nivel de sofisticación tecnológica en este tipo de aparatos.
Encendió la cámara y apareció una imagen a color de alta definición en la pantalla. Inmediatamente centró un jeep que había al frente, autoajustando el zoom para mostrar todo el vehiculo. A un lado aparecieron un conjunto de datos, como distancia y velocidad aproximada del objetivo. Intisar activó el modo libre, que permite controlar libremente la cámara. Según el manual, esta opción se puede usar para vigilancia aérea y reconocimiento; se maneja con una palanca, que se mueve para controlar la cámara y tiene una rueda incorporada para el aumento. Arriba, abajo, derecha, acercamiento... mantuvo la rueda hacia delante para comprobar el máximo del zoom, y pudo ver una canilla de agua a unos 1300mts, al otro lado del aeródromo. De pronto, alguien se asomó frente a la cámara, sonriendo, y asustó a Intisar un segundo. Era Spikes, que estaba afuera del hangar, mirando con ojos redondos hacia la cámara. La parte de ella que quería estrangularlo hubiera disparado un misil; pero lamentablemente los de este avión eran huecos. Se asomo por encima del parabrisas y lo miró disgustada.
-A la próxima mátame- le gritó ella.
-¿Tan feo me encuentras?- le dijo él, sonriendo.
La verdad, me agrada tu cara, pensó ella.
-Si- respondió.
-Bueno... podría dejarme la barba- dijo él, y se rió.
-Por favor, no- dijo Intisar, -estas bien así.
Spikes le sonrió maliciosamente, y entonces ella se dio cuenta que lo dijo en voz alta. Se metió de vuelta a la cabina y la cerró. ¿Qué le sucedía? Tenía que controlar esos sentimientos, o podría comprometer las negociaciones: en los siguientes días sería la cara del Imperio Albornoz frente a los militares dálticos, que aprovecharían cualquier ventaja para favorecerse de un eventual pacto. El imperio ha reconocido en la Unión Dáltica una entidad a considerar a la hora de un conflicto a gran escala; era además un poder impredecible: en un momento tuvieron a la Fed. Rupiana como principal aliado externo, pero cuando estos tomaron acción armada con un país de la Alianza Transiberiana, el gobierno dáltico no dudó en lanzar una contraofensiva a través de la frontera con Tyaszhy y expulsar a los rupianos de ese país, en contra de todos los pronósticos. Esa fuerza debía ser más que suficiente para inclinar la balanza de cualquier conflicto a favor del Imperio. Pero primero debían poner a esa fuerza de su lado, y para eso estaba Intisar: visitaría las bases dálticas, conocería oficiales del alto mando y negociaría los términos del tratado en representación de su gobierno. Todo dependía de–
-Ya se entretuvo mucho con el avión- dijo una voz desde afuera.
Intisar vio a Feliks junto al avión, sobre la escalerilla, y abrió la carlinga.
-¿Se nos une a almorzar, dynniszhiy?
-Claro- respondió ella.
Bajó de la cabina y miró a su alrededor; Spikes ya no estaba allí. Siguió a Feliks hasta el comedor, a dos minutos caminando desde el hangar.

El día había sido agotador. El vuelo duro unas cuatro horas, y recorrieron todo el litoral de la región circundante a Pravdazhe Novaskiy, un hermoso paisaje invernal con árboles, colinas, ríos, muy distinto del monótono paisaje desértico de su ciudad. Luego de descansar una hora, comenzó a prepararse para la cena. Le dijeron que la cena era semi formal, así que se dejó el uniforme de vuelo, pero agregó un cinturón en el que llevaría su cimitarra y algunos artículos decorativos, y también se ató un pañuelo al cuello. No se puso maquillaje; seguro a Spikes–
-¡A Spikes nada!- gritó. Se echó en su cama y miró el reloj de la pared; aun tenía 20 minutos antes de que llegara él a buscarla. En el ajetreo de preparativos para poner listo al Foxter, hecho seguramente para demostrar la velocidad con que se podían poner en vuelo, le aceptó sin darse cuenta ser su acompañante en la cena. Al volver del vuelo quiso decirle que no iría con él, pero podría haber causado una mala imagen ante los oficiales presentes, y de todas formas necesitaría pareja para la noche, así que solo aceptó haber metido la pata, de cierta forma.
Sonó la puerta, e Intisar se levantó a abrir. Era Spikes, vestido con un uniforme de pantalones azules con un par de rayas rojas a cada lado, una gruesa camisa de vuelo verde, con un par de medallas colgando de ella. Tenía también una capa beige, forrada de piel en su interior, que le colgaba por el lado derecho hasta la cintura. Llevaba incluso un sable de caballería a la izquierda, en una funda forrada de gamuza azul claro. Cuando lo vio, Intisar sonrió tratando de no reírse.  Spikes la miró y no pudo contener su propia risa.
-No puedes ir así- le dijo Spikes, -te ves ridícula así.
Intisar sintió ganas enormes de golpearlo, pero se controló.
-¿Dices que me veo mal así?- preguntó sonriendo.
-No... yo pienso que eres bonita sin importar que te pongas... - ella se ruborizó con el comentario, y Spikes le sonrió, -...pero los demás pensarán que estas loca.
Spikes se le acercó y le giró el pañuelo del cuello.
-A la derecha, no la izquierda.- Luego, indicó su cinturón. –Esos adornos se van; eres militar, no camarera.- Intisar se sintió ofendida; fueron un regalo de su hermano Hilâl. –Y también dejas la espada; como invitada, los oficiales pueden pensar que no te sientes segura entre ellos.
Ella entendió lo último; de todas formas no pasaría nada, y de ser necesario, estaba Spikes que no dudaría en protegerla.
-Una última cosa- agregó Spikes, tomando una de las mechas con cuentas de adorno, -estas... cosas en tu pelo, se–
Intisar inmediatamente le agarró la mano y la alejó de forma brusca.
-Con el pelo nada, amigo- le dijo ella, muy seria.
-Muy bien, muy bien- replicó él, -no serán tanto problema de todas formas.
Luego de sacarse los adornos del cinturón, Spikes le dio una bufanda muy gruesa y le indicó que se la pusiera al salir. Cuando ya estuvo lista, él le ofreció su brazo, pero ella lo empujó del codo.
-No pienso entrar tomada de tu brazo- dijo ella.
-¿Y hasta salir del edificio?- preguntó Spikes.
Intisar puso cara pensativa, y finalmente aceptó la petición del perro.

La cena constó de 4 platos, entre pescado, ensaladas y otras especialidades locales. Terminaron con un postre de chocolate con bayas y licor de pino que no le agradó mucho, pero le cayó ligero.
Ahora la gente estaba conversando antes de la música; seguro Spikes trataría de sacarla a bailar, pero ella no estaba tan segura de que podría sin causar algún problema. Podría tropezar o hacer el ridículo, o incluso podría causar una mala impresión solo por malinterpretaciones. Se puso a pensar en que decirle si la invitaba, cuando la banda se puso a tocar. De pronto, mientras aparecían un par de parejas en el centro del salón, Spikes entró también, junto a otra chica. Ambos comenzaron a danzar al ritmo de una canción rusa, Kalinka. Entonces, a Intisar le vinieron unas ganas locas de matarlos a golpes a ambos; pero obviamente intentó relajarse. Entonces, comenzó a sentirse decepcionada de él; ya se estaba dejando ganar por la idea de que sentía algo por Spikes, y ahora él bailaba con otra. Al menos él podría haberle dicho; ella no se hubiese molestado tanto... Nuevamente surgió un sentimiento de rabia, y decidió excusarse con Feliks y marcharse.
Al llegar a su habitación, se echó en su cama a pensar: al día siguiente dejaría la base, de vuelta Pravdazhe Novaskiy; era muy posible que no volviera a ver a Spikes de nuevo. A pesar de todo, sus sentimientos por él seguían intactos; tan solo sintió como si hubieran sido traicionados.
Repentinamente, alguien golpeó la puerta.
-¿Quien es?- preguntó ella.
-Spikes.
-¡Vete!- le gritó enojada.
-Intisar... necesito hablar un momento- dijo él, y esperó unos segundos, sin respuesta. –Cinco minutos, por favor.
Intisar meditó un momento y se levantó a abrir la puerta. Luego se sentó al borde de su cama, al tiempo que Spikes entró. Ni se molestó en mirarlo; solo se limitó a fijar sus ojos en la pared.
-Te vi saliendo enojada- comenzó él a hablar -y supuse que fue porque estaba bailando con otra chica, ¿no?
Intisar asintió sin cambiar su expresión neutra.
-Ella es solo una amiga, nada más- le explicó, pero supuso que Intisar no le creyó, cuando esta dio un cuarto de vuelta, dándole la espalda.
Spikes le puso la mano en el hombro y se lo acarició lentamente.
-Si no me vas a creer- dijo él, -al menos tomate la molestia de mirar hacia aquí y ver esto un segundo.
Intisar se dio vuelta, y en ese instante, Spikes la tomó por el otro hombro también y, acercándola rápidamente a él, la besó. Por una fracción de segundo, Intisar pensó en resistirse, pero luego se rindió completamente a sus sentimientos y terminó disfrutando el instante.
Después de estar en silencio por diez minutos, abrazados muy juntos, Intisar finalmente habló.
-Esto no va a funcionar, Spikes- dijo ella, más bien triste.
Spikes la apretó fuerte contra él y dijo:
-No seas negativa, linda.
-Y que quieres que haga... somos de lugares tan alejados y distintos. No llegaremos lejos con esto.
Spikes se quedó en silencio unos segundos, y luego murmuró:
-Después encontraremos como arreglarlo todo... pero por ahora, hagamos que funcione al menos por esta noche- le susurró, con una sonrisa maliciosa.
Intisar le sonrió de vuelta.
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Intisar Annat y el Imperio Albornoz © Christian Perezlindo
Spikes y todo lo demas © Patch Katz

Un pequeño extra; aca les dejo el link a la galeria del Sr. Perezlindo (alias, el "Dingo" XD) http://dingopatagonico.deviantart.com/ en dA y http://www.furaffinity.net/user/dingopatagonico/ en FA...

GranDragon

#1
Excelente trabajo literario. Redacción clara. Este escrito tiene la capacidad de trasladar al lector al medio ambiente y situacion de la historia mediante sus bien logradas descripciones y explicaciones, sin embargo la abundante cantidad de las mismas, enlentece quizas, un poco el devenir de la historia (of course es una opinion personal). Pero en general una trama muy bien descrita. Me gustó. De las pocas historias que he visto acá narradas en tercera persona (que es más dificil que narrarlas en primera)

Si bien al comienzo, se señala que la protagonista es un personaje furry, en medio de la historia, el narrador habla de hombres, lo cual produce cierta confusión en el lector, porque como que se da a entender que los protagonistas son humanos. Solo al final, cuando se menciona que Spike es un perro, se retoma la idea de que se trata de personajes furrys.

Felicitaciones, y espero que postees más historias por aca
Salu2 http://www.furry.cl/public/style_emoticons/<#EMO_DIR#>/smile.gif\' class=\'bbc_emoticon\' alt=\'^_^\' />

Zideral

Patch Katz

[quote name=\'Zider Dragon\' post=\'15815\' date=\'Feb 22 2009, 12:24 PM\']Excelente trabajo literario. Redacción clara. Este escrito tiene la capacidad de trasladar al lector al medio ambiente y situacion de la historia mediante sus bien logradas descripciones y explicaciones, sin embargo la abundante cantidad de las mismas, enlentece quizas, un poco el devenir de la historia (of course es una opinion personal). Pero en general una trama muy bien descrita. Me gustó. De las pocas historias que he visto acá narradas en tercera persona (que es más dificil que narrarlas en primera)

Si bien al comienzo, se señala que la protagonista es un personaje furry, en medio de la historia, el narrador habla de hombres, lo cual produce cierta confusión en el lector, porque como que se da a entender que los protagonistas son humanos. Solo al final, cuando se menciona que Spike es un perro, se retoma la idea de que se trata de personajes furrys.

Felicitaciones, y espero que postees más historias por aca
Salu2 http://www.furry.cl/public/style_emoticons/<#EMO_DIR#>/smile.gif\' class=\'bbc_emoticon\' alt=\':)\' />

Zideral[/quote]

Gracias por las palabras... primera vez que alguien me dice tanto de algo que escribo http://www.furry.cl/public/style_emoticons/<#EMO_DIR#>/xD.png\' class=\'bbc_emoticon\' alt=\'xD\' />

Tengo ese pequeño problema de no poder demostrar mucho que son furries durante toda la historia... y el problema con eso de "hombres", es que yo lo uso en el sentido militar... para no tener que decir "soldado" a cada rato... supongo que para evitar eso, debería especificar razas de vez en cuando, cuando aparecen ciertos personajes ocacionales...
Y debo admitir que se me puso lento en algunas partes... le faltó un poco de accion, pero no supe como hacerlo... haber extendido el encuentro con los guerrilleros hubiera sido dificil sin haber inutilizado el vehiculo... pero en ese caso, la historia se habría alargado demasiado, entre que sobrevivan al ataque y que regresen a la base...

Supongo que tambien podría ver algun otro relato que tenga dando vueltas para poner aqui... si lees en ingles, ayer subi tambien un pequeño relato en la seccion High School Furries...